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El arrepentimiento después de tomar decisiones suele ser algo habitual. ¿Quién no ha pensado alguna vez en que si volviera atrás tomaría una decisión diferente? Todos hemos cometido errores al tomar decisiones poco acertadas. El problema es cuando algo que ocurrió en el pasado, nos tortura incesantemente y además pensamos que esa decisión nos perseguirá eternamente. Aquí te contaremos cómo manejar el arrepentimiento y convertirlo en algo positivo.

Cómo superar el arrepentimiento

En el momento de tomar decisiones contamos con una información, situación, personas implicadas, determinadas emociones, ideas, la presión del tiempo. Pues bien, para superar el arrepentimiento piensa que con todo esto “esa fue la decisión que tomamos en ese momento ”. Seguramente volveríamos decidir de igual forma en caso de poder retroceder en el tiempo. Pero ahora, en el momento presente, hay cosas que seguro habrán cambiado, por tanto tendremos un escenario distinto, con distinta información, experiencia, etc…

Cuando sucede el arrepentimiento comenzamos a pensar una y otra vez en lo sucedido culpabilizándonos. En ese momento nos estamos mandando mensajes negativos que hacen bajar nuestra autoestima, nos hace sentir fracasados y afrontar el futuro con pesimismo. ¿Se puede cambiar el pasado? Nadie puede hacerlo, porque el pasado no existe. Sólo existe el presente y todo lo que podamos hacer para que éste sea más feliz y nos ayude en el futuro es bueno.

Tomar decisiones y cómo evitar el arrepentimiento

Tienes derecho a cometer errores, como todo el mundo. El arrepentimiento no debe hacer que te castigues.

Cada minuto que pasa puedes ser más sabio si te lo propones. Utiliza el análisis de la situación para aprender. Aprenderás a detectar situaciones parecidas y a tomar decisiones más acertadas.

Analiza también qué pensabas y sentías y cómo influyó en tu decisión.

Habla con personas que te puedan dar otra visión de las cosas.

Las malas decisiones a veces te sorprenden con consecuencias positivas que hasta ahora no habías imaginado.

No todos los problemas tienen una única y total solución.

Aprende a “aparcar” los pensamientos. Darle demasiadas vueltas no suele ayudar a tener las cosas más claras. Date un respiro y realiza alguna actividad que te ayude a desconectar y relajarte.

Felicítate cuando creas que has tomado alguna buena decisión, que seguro que son muchas a lo largo del día. No hace falta que sean grandes decisiones.

El arrepentimiento debe aportar una lección hacia el futuro, pero no debe convertirse en una obsesión de lo que hicimos ya que el pasado no se puede cambiar.