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Hay una serie de factores de riesgo, en lo que se refiere a la anorexia y bulimia en la adolescencia, que como padres tenemos que observar para poder ayudar a prevenir la anorexia o bulimia en niños. Esto no quiere decir que tengamos que ejercer un excesivo control sobre ellos ni que podamos manejar todos los factores que les afectan.

La edad más habitual de comienzo de un trastorno de alimentación es en la adolescencia, pero cada vez se encuentran más casos en edades tempranas. A partir de los 8 o 9 años ya podemos observar algunos factores de riesgo que pueden precipitar el trastorno.

Cómo prevenir la anorexia y bulimia en la adolescencia

Observa si tu hijo o hija presenta alguno de los problemas que explicamos a continuación. Te damos las claves para abordarlos y así poder prevenir la anorexia o bulimia en niños o adolescentes.

Cuando tu hijo quiere hacer dieta

Si tu hijo tiene realmente algo de sobrepeso llévale a un endocrino que le pueda dar pautas para adelgazar con una dieta no muy restrictiva y le explique la importancia de una alimentación variada. Si no tiene sobrepeso, pero quiere hacer dieta, habla con él de qué le ocurre. Muestra ante él seguridad y tranquilidad. Da opiniones y no seas impositivo. Adopta una postura comprensiva y cariñosa, nunca crítica. Intenta ponerte en su lugar, pero desdramatiza y dale tu apoyo. Esto no significa darle la razón en todo. Sólo que perciba que le entiendes y que siempre estarás ahí.

Cuando tu hijo tiene insatisfacción corporal

Cuando se acerca la pubertad es bastante común la preocupación por el cuerpo. Son muchos los cambios que se experimentan y la presión social por estar delgados. Si hay familiares con sobrepeso que no han conseguido adelgazar, ellos mismos han estado gorditos de pequeños o hacen algún deporte como gimnasia rítmica, la situación se puede agravar.

No te pongas en plan charla, pero utiliza las conversaciones cotidianas para quitarle importancia al cuerpo, recordarle que sus amigos no le quieren más o menos por la talla que use y que no es necesario destacar por un cuerpo perfecto para ser feliz. Céntrate siempre en sus cualidades positivas y ayúdale a desdramatizar.

Debajo de un “buen hijo” puede haber un niño muy dependiente, frustrado o triste

Cuando tu hijo es muy perfeccionista e hiper-responsable

Si tu hijo cree que nunca hace las cosas lo bastante bien, se compara, se critica mucho y no se perdonan los errores es que es muy perfeccionista. Si además estudia más que lo que le piden y sus comportamientos parecen de mayores, está siendo hiperrresponsable. Explícale la diferencia entre tener aspiraciones y ser muy perfeccionista. Sobre todo no seas tú el que le exige demasiado, ni intentes ser un modelo de perfección. Apóyale cuando algo le salga mal o “no tan bien” y felicítale por sus logros.

Cuando tu hijo tiene baja autoestima

La baja autoestima va muy unido a todo lo anterior. Si se ve mal físicamente, se critica mucho y se exige demasiado, lo normal es que se valore poco y tenga sensación de fracaso. Reconoce sus cualidades, no le critiques y explícale que ser tan exigente consigo mismo le hace sentir mal. Felicitarle por sus esfuerzos y no solo por sus resultados hará que tenga menos sensación de fracaso.

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Hijos con impulsividad

Si toma decisiones apresuradamente, sin pensarlas ni anticipar consecuencias de sus actos, empieza muchas cosas que no termina está siendo muy impulsivo. Son conductas bastante normales en la adolescencia, pero podemos ayudarles a que se paren y piensen en las consecuencias de su comportamiento. Explicarles que en la vida no se puede tener todo al momento y que las cosas importantes suelen requerir paciencia. Felicítale cuando veas comportamientos reflexivos y se un modelo de cómo abordar los problemas.

Cuando muestra una conducta sumisa con necesidad de aprobación

Para los padres el que un hijo sea muy obediente e inseguro a veces es sinónimo de ser buen hijo. La idea que hay por debajo es que puede ser muy dependiente, estar frustrado o triste.

Si tu hijo tiene dificultades para expresar sus propias opiniones, tiene miedo al rechazo, se muestra inseguro para tomar decisiones por sí mismo y dan demasiada importancia lo que dicen los demás es el momento de que le ayudes. No seas muy crítico y apóyalo para que exprese sus opiniones. Enséñale a defender sus derechos y explícale que es imposible caerle bien a todo el mundo.

Tu hijo muestra conductas agresivas

Las conductas agresivas pueden ser en cualquier ambiente, pero a veces solo aparecen con la familia mientras que con el grupo de iguales son sumisos. Lo que puedes hacer es actuar como un modelo no agresivo, no atender a sus peticiones cuando lo haga de forma agresiva y hablar con él de sus problemas cuando esté tranquilo. Haz que se sienta comprendido, pero explícale al mismo tiempo que los demás también tienen derecho a ser respetados.