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¿Sentir vergüenza? ¿Ponerse rojo? Hay personas a las que algunas situaciones les producen vergüenza o llegando incluso al extremo de tener fobia social. Cualquier persona que se no sepa como superar la timidez se retraerá y no podrá evitar ponerse rojo.

Superar la timidez y dejar de sentir vergüenza

En psicología se analiza si el hecho de sentir vergüenza se debe a una simple timidez o a un trastorno de ansiedad llamado fobia social. La diferencia básica entre una timidez y el trastorno de ansiedad es básicamente el sufrimiento que experimente la persona que lo tenga y el deterioro social que le provoque.

La timidez

La timidez es hasta cierto punto normal. Muchos niños la sufren desde muy temprana edad. Ésta se suele ir superando con el enfoque adecuado y el paso del tiempo. Otras veces aparece en la complicada etapa de la adolescencia. La timidez se caracteriza por dificultades en el establecimiento de relaciones interpersonales  y retraimiento ante situaciones sociales con personas con las que el niño no está familiarizado. El niño con timidez suele hablar poco, prefiere estar sólo o tiene pocos amigos. No se defiende de agresiones y evita juegos en grupo o hacer nuevas amistades. En general, suelen parecer serios, sumisos y algo solitarios.

Ponerse rojo al sentir vergüenza es hasta cierto punto normal. Pero podemos superar la timidez mediante el enfoque adecuado

 

Las causas de la timidez pueden ser varias. Por un lado, que el niño no ha tenido la oportunidad de modelos familiares habilidosos socialmente. Otras causas son la sobre-protección, familias muy críticas, exigentes o que castigan en exceso. Pueden ser también situaciones especiales, como maltrato o ambiente familiar estresante con discusiones o divorcios. También se puede originar desde la escuela, por modelos de enseñanza inadecuados o casos de acoso escolar. A veces el origen está en defectos físicos u otros problemas relacionados con el aprendizaje o dificultades en el habla. Estos factores causan gran inseguridad en los niños y les hace sentir vergüenza cuando se enfrenten a las situaciones sociales o incluso que las eviten.

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Timidez e introversión

No hay que confundir timidez con introversión. Ésta última es una tendencia a estar en situaciones o contextos tranquilos, donde no haya necesidad de tener muchas relaciones sociales. Los introvertidos pueden socializar con facilidad, pero prefieren no hacerlo. Simplemente no sienten la necesidad de interaccionar tanto como los extrovertidos.

La fobia social

La fobia social o trastorno de ansiedad social se caracteriza por un temor acusado y persistente a las tesituras sociales con personas que no pertenecen al ámbito familiar. Se evitan estas situaciones por la gran ansiedad que provocan. Las personas con fobia social son conscientes de que su temor es excesivo o irracional y que este problema interfiere en su rutina y les crea gran malestar.

Una persona con fobia social tiene miedo al rechazo, tiene expectativas negativas de sus actuaciones sociales y se suele percibir como torpe, aburrido o raro. Las conductas que podemos observar en ellos van desde ausencia de contacto visual y de sonrisa, hasta tartamudeos, ponerse rojo o hacer comentarios extraños.

Cuando una persona tiene fobia social o quiere superar la timidez necesita la ayuda de un especialista. Aquí te explicamos las áreas que hay que trabajar para superar estos problemas y te damos algunos consejos.

Consejos para dejar de ponerse rojo

  • Realiza actividades en solitario con las que disfrutes. Esto hará que te suba el estado de ánimo general y que te puedas enfrentar a otras situaciones más optimista.
  • Practica técnicas de relajación todos los días.
  • Cuida tu salud y tu aspecto personal.
  • Observa comportamientos sociales que te gustan en los demás e intenta ponerlos en práctica. Es importante no evitar situaciones sociales.
  • No tengas un doble patrón de juicio. No pienses que lo que hacen los demás está bien, pero si lo haces tú es horrible.
  • Piensa que hay situaciones en las que tú te has sentido incómodo por tu timidez, pero los demás no lo han percibido.
  • Un psicólogo cognitivo-conductual te puede ayudar a modificar tus pensamientos distorsionados acerca de las relaciones sociales: “no valgo nada”, “voy a hacer el ridículo”, “van a pensar que soy raro”. El psicólogo te ayudará a mejorar tu autoestima, a poner en práctica tus habilidades sociales y entrenarte en las que haga falta.

El objetivo final es evitar el aislamiento, enfrentarse a las circunstancias sociales sin ansiedad, sentirse más seguro y mejor con uno mismo. “Ya no me pongo rojo y si alguna vez me pasa, no me importa como antes. Disfruto del contacto social y no renuncio a actividades que me gustan por evitarlo.”