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La neuroeducación cada vez da más importancia a la emoción en el aprendizaje, de hecho la emoción es una de las claves del aprendizaje. El ser humano reacciona a lo que le rodea a través de las emociones. ¿Por qué ante dos estímulos iguales, cada uno de nosotros reaccionamos de diferente manera? La manera de interpretar el mundo hace que se despierten distintas emociones. En un minuto nuestros sentidos podrían percibir billones de informaciones de nuestro alrededor, sin embargo, sólo recordamos aquellas que nos han generado alguna emoción.

¿Por qué es necesaria la emoción en el aprendizaje?

Párate a pensar: de los anuncios de la televisión, ¿cuáles recuerdas con sólo verlos una vez? Si un anuncio de publicidad despierta emociones (sorpresa, tristeza, alegría, indignación, etc…) solemos recordarlo. Cuanto más intensas son las emociones, más perdura en nuestra memoria. Si lo vemos por segunda vez, las emociones se disparan inmediatamente y hace que prestemos atención a detalles que la primera vez pasaron desapercibidos. Recordaremos el anuncio con muchos de sus detalles en la medida en que estamos “emocionados”.

La neuroeducación y su aportación al aprendizaje

Según el investigador en neurociencia Francisco Mora “sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”. La psicología y el conocimiento de los procesos de atención, percepción y memoria son fundamentales para saber la mejor forma de aprender. La neuroeducación abre la puerta a un nuevo concepto de enseñanza-aprendizaje. Las clases magistrales y la memorización de datos mecánica y monótona tenderán a desaparecer.

La emoción es una de las claves del aprendizaje

La emoción en el aprendizaje actúa como una llave que abre la mente para introducir nuevos conocimientos. Éstos a su vez establecen relaciones con otros conocimientos, forjando así la memoria a largo plazo siendo esta una de las claves del aprendizaje. Es fundamental para un profesor conectar con las emociones del alumno. Gran parte del fracaso escolar se debe a éste hecho. No se presta atención porque la información presentada no genera ninguna emoción. El transmitir una información, por sí misma no abre la mente.

La emoción en el aprendizaje activa la mente y mejora la memorización de nuevos conocimientos

Los primeros segundos en los que empezamos a percibir son cruciales. Si en esos segundos se nos despierta curiosidad el resto es más fácil. Muchas veces no ocurre así y es el alumno el que se tiene que generar las emociones al estudiar. Algo que en principio no le genera interés, lo tiene que memorizar para conseguir aprobar. Para ello hay diversas técnicas de estudio. Éstas se basan en un método que pueda generar emociones y esta es una de las claves del aprendizaje. Por ejemplo, será más divertido el estudio si se completa una información “aburrida” con otra relacionada más interesante. Se puede componer una canción con palabras clave del tema o formar una historia absurda e impactante para recordar conceptos importantes. Utiliza todos los recursos que hagan que el cerebro sienta y reaccione.